Nerea – Enrique Rojas Paramo

Los escritos, las ciencias o las filosofías son únicamente para los buscadores, para los investigadores, mas no así para los que dicen “yo creo” o “yo no creo” .porque no es una documentación lo que va a hacerles cambiar su punto de vista. Se trata, pues, de poner en la Vía al estudiante, o sea: al que quiere saber, al que desea hacer un esfuerzo, al que busca seriamente, porque siente que algo existe fuera de este mundo visible, mecánico, automático e insensato. Al empezar cerré las cortinas, descolgué el teléfono, probé la grabadora y tomé asiento en la alfombra, justo frente a ella. Mientras la penumbra de la tarde multiplicaba los ecos de mis dudas, apagué la luz y relajé el cuerpo. Tan mágica era la atmósfera que, por vez primera, el silencio latió en mis venas. Cuando el abismo del ser estaba a punto de desgajar la solidez del cuarto que nos cobijaba, encendí la vela. Desde la profundidad de su trance, ella abrió sus grandes ojos, los enfocó en la llama y, al conjuro de sus manos, atrapó a la serpiente de fuego. Al instante, las inquietas lucecillas que acompañaban su ensueño se multiplicaron por el cuarto. Consciente de que estaba a punto de desatar un remolino de imprevisibles consecuencias, aclaré la garganta, enderecé la espalda y procedí a enunciar la primera pregunta. Apenas audible, como emitida desde los confines de los universos, llegó la respuesta. Palabra tras palabra, Nerea empezó a tejer los hilos de la araña, para que, capitaneadas por la luna, descendieran las estrellas con su torrente profético.

Formato:  pdf Comprimido:  Sí Peso:  1.19 MB Lenguaje:  Español

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